jueves, 18 de mayo de 2017
"El Origen de tu Amor y otros poemas" (camisetas y tazas). :)
Las camisetas y tazas con versos del libro "El Origen de tu Amor y otros poemas", ya pueden adquirirse en:
martes, 16 de mayo de 2017
lunes, 15 de mayo de 2017
Poesía "El regalo", de Abraham Rivera Sandoval.
El Regalo.
Por Abraham Rivera Sandoval.
Muy bien jovencito... bienvenido a clases,
Por fin encontraste el camino a la escuela,
Con tu hipocresía ahora vas llegando
Abriendo la boca... bribón... sinvergüenza.
En la lista diaria ya te di de baja
Y estoy seguro que el año no apruebas,
Tienes reprobadas todas las asignaturas
Sólo puros ceros van en tus materias.
¿Acaso algún premio de la lotería?
Te tocó y por eso faltas a la escuela
Pues? mira tarugo que sólo por eso,
Yo juro y me encargo que te vas para afuera.
Dónde están los libros? ...¿Dónde las trabajos?
Donde los cuadernos?...¿Dónde la tarea?...
Donde el uniforme?...Donde el distintivo?
Que te da derecho a estar en la escuela.
Mira esos cabellos. Mira esos zapatos,
Esos pantalones rotos de las piernas
Observa tus manos...mirate las uñas,
Ni cierres, ni broches tampoco agujetas.
Mira ese pescuezo...observa tus fachas
Mira tus rodillas...mira esas orejas...
Estas elegante te miras reguapo
Y mira como te agracian tus gestos y muecas
No se como diablos? hoy se te ha ocurrido
Venir dizque a clases...llegar a la escuela escuela.
Que dices?... responde no le hagas al menso
Acaso pensaras...que era dia de fiesta?.
Por que no has venido?...responde precioso
Por que no has venido?...acaso la feria
Tiene mas valores y mas importancia
Que los ejercicios de todas las ciencias?...
Mira no te agaches, levanta la frente
No podras fingir que tienes tristeza,
Yo ya te conozco?...eres algo grande
Y de buena gana te daba tu felpa
No sé que demonios estás escondiendo
Yo no se que cosa en la mano aprietas,
Que quieres pegarme?...o es que te has
Robado alguna cosilla de la casa ajena.
Presenta las manos, enseñalas pronto
Dime lo que escondes con tanta insistencia
No voy a golpearte por ser indeseable
No vaya a ser luego, que yo me arrepienta.
Maestro... maestro...pido mil perdones
Debe usted escucharme con mucha paciencia
Si usted es maestro, no debe ser malo
Y debe tenerme tantita querencia.
Usted es muy bueno, todo el mundo dice
Que se carga un alma muy noble y muy buena
Y como es humano va a considerarme
Cuando sepa a fondo mi grande tragedia.
Yo me la partía haciendo mandados,
Vendiendo periódicos, haciendo faenas,
Yo necesitaba ganar hartos fierros
Para medicinas de mi madre enferma.
Hace unos diyitas, me dijo mi madre,
Hoy no te me sales, ni vas a la escuela,
Yo me estoy siento un poco mejoradita
Hazme una tizana con menta y canela.
Yo salí corriendo, tenia mucho gusto
De ver aliviada a mi madre enferma,
Y pensando que todo podría subsanarse
Y que muy pronto volvería a la escuela.
Conseguí unos quintos...apresure el paso
Corri yo volaba con rumbo a la tienda
Compre algunos panes, un poco de azúcar
Y unas rajas grandes de buena canela.
Llegando a mi casa iba yo silbando
Una tonadita que aprendí en la iglesia
Y abriendo la puerta, mi madre con ansias
Me llamó y me dijocon mucha tristeza
Mi hijito... mi hijito... yo te quiero mucho
Más es necesario que la verdad sepas;
Tú vas a quedarte sólito en el mundo
Tu vas a quedarte solito en la tierra.
Yo me voy hijito, Dios me esta llamando
Yo miro su cara, yo siento su esencia,
Adios cariño, que Dios te bendiga,
Todos mis consejos no olvides, recuerda.
Me abracé a su cuerpo llorando en silencio
Le grité angustiado... Mama?...Note mueras,
No me dejes solo... Mama?...Mamacita?
Mas ya su carita estaba fria y seria.
Hoy ya estoy solito, no tengo a nadie
Ni casa, ni ropa, ni pan, ni mi viejecita
Y ahora maestro le pido permiso
De vivir un tiempo, aqui en la escuela.
No faltaré a clases, yo se lo prometo
Mi comportamiento será de primera,
Aprendere mucho y a recuperarme
Y a llenar de dieces toda mi boleta.
Pero mire, tome lo que yo escondía
Es una reliquia con una cadena;
Me dijo mi madre que el día del maestro
Yo se la obsequiara que yo se la diera,
Tome usted maestro, esto es su regalo,
Se lo da mi madre que esta bajo tierra
No me la desprecie... porque estos deseos
Fueron de mi madre... son los de una muerta.
Tomé aquel tesoro, abracé a aquel niño,
Sin padre, sin madre, sin nada en la tierra
Y como un regalo del día del maestro
Lo adopté como un hijo lleno de tristeza.
Biografía de Abraham Rivera Sandoval.
Nace el 11 de mayo de 1908 en Cuautla, Morelos.
Egresó y se graduó del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Cuernavaca, Morelos y en la Escuela Normal Superior de México en las especialidades de Biología, Historia, Lengua y Literatura Española.
Se desempeñó como monitor honorario, maestro y director de educación primaria en el sistema federal y estatal, así como inspector de educación primaria en varias zonas escolares.
Fue catedrático en la escuela secundaria nocturna "Gabino Barreda", de Cuautla, Morelos, durante 27 años. También fue catedrático en la Escuela Preparatoria de Cuautla durante 25 años; maestro honorario de alfabetización durante 6 años. Promotor de educación física en la región oriente, integrante de basketball profesional y maestro de deportes en el ejército nacional. Catedrático de la Escuela de Enfermería, así como de la Escuela Normal Superior de Cuautla, Morelos.
En su ciudad organizó diversas ocasiones bailables masivos y fue distinguido orador en celebraciones oficiales; ocupó el 1er lugar en los concursos por asignaturas a nivel estado, en varias ocasiones. Fue campeón de basketball en el estado, fundó el grupo de exploradores infantiles "Tequihuas". Representó el folklore morelense con sus alumnos, en el Auditorio Nacional, en la casa del Maestro y en el jardín "Borda".
Fundó la escuela preparatoria de Cuautla, Morelos. Fundó la escuela secundaria de Ciudad Ayala, Mor., así como la escuela secundaria nocturna "Gabino Barreda" de Cuautla Morelos.
Fue galardonado por la Ford por las exposiciones de trabajos manuales que presentó.
Recibió las medallas: "Prof. Rafael Ramírez", "Ignacio Manuel Altamirano", "De la Legión de Honor" y "Emiliano Zapata". Fue distinguido como el mejor maestro en el estado; fue honrado como presidente de la Academia de Arte en Morelos. Es autor de revistas de estados de Puebla y Veracruz, cuentos y poesías.
Fuente de la biografía:
http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/biografias/bio_r/rivera_san.htm
Poesía "Maistrito de Pueblo", de Abraham Rivera Sandoval.
MAISTRITO DE PUEBLO.
Por Abraham Rivera Sandoval.
Que ya te dije que no
y tus caprichos no acepto,
Aunque me dejes de hablar,
aunque te sientas molesto;
Y aunque me hagas sentimiento
no he de darte mi permiso...
Antes, té lleno de cuero.
Tanto dinero gastado,
Tanto celo, tanto empeño,
La primaria, secundaria,
Prepa y curso propedéutico.
Tanta hablada de tu parte
Con todos tus compañeros
Diciendo... que tú serías
Un profesionista bueno,
Que ibas para licenciado
O que si no... serías médico,
Contador, militar, cura,
Político o ingeniero.
Y hoy que estás como chiflado
O loco te estás volviendo
Me sales de babosote
Con la idea de ser maestro.
Tanto dinero gastado...
Tanto afán y tanto empeño
Tantas felicitaciones
De amigos y compañeros,
Para que hoy... con gran cinismo
Tú me digas... ya no quiero
Llegar a ser burgués cursi
Si no preciado maestro.
¿Qué, no te va a dar vergüenza
de rebajarte tan feo?
¿Qué no vas a sonrojarte
de bajar a tal empleo?
¿MAISTRITO?... que grande cosa,
que dignidad... que talento...
que porvenir... que importancia,
que prestigio... que abolengo.
MAISTRITO DE ESCUELA... un torpe
Que nada sabe de cierto,
Haragán, irresponsable,
Vago, pobre... un majadero.
MAISTRITO... sólo un don nadie
Un vulgar vago de pueblo,
Que va a organizar plantones,
Marchas, huelgas y jaleos.
Un flojo que sólo quiere
Ganar dinero y dinero
Sin importarle a los niños
Ni sentir el magisterio.
Que no venera a la patria
Hombre ruin, politiquero,
Pues para él sólo es valioso
Pasarla de mitotero.
Explíqueme... licenciado
Dígame usted, ingeniero
¿Qué va a enseñarle a los niños?
¿ Cómo va a orientar al pueblo?
¿Cómo va exponer su clase
a los niños de primero,
si usted no sabe contar,
ni jugar, ni estar contento,
ni sabe del trato amable
y menos contar un cuento
y sólo sabe vestirse
más o menos de... cirquero?
Muy sabihondo el hombrecito
Que ni quebrados, ni enteros,
Ni decimales, ni nada,
¿Sabe el señor embustero?
Conque... ya dije que no
Y no me siga moliendo...
Que normal, ni que normal...
No quiero que seas maestro.
Antes te llevo al ejido
Para que seas jornalero
Pa’ que el sol te dé en el lomo
Y te pongas fuerte y prieto.
ASI ME DIJO MI PADRE
Y YO QUE MUCHO LO QUIERO
BAJE LA FRENTE Y SALI
DICIENDOLE... ESTOY DE ACUERDO
YO SERE LO QUE USTED DIGA
EN VERDAD... SE LO PROMETO
PERO... YA NO ESTE ENOJADO
PUES LE HACE DAÑO... Y ME APENO.
Salí a la calle, vagué
Por las calles y los huertos,
Por el jardín, la placita,
Por la iglesia y el colegio...
Miré a los peones cansados
Sudorosos, sin aliento,
Poniendo sobre un papel
Sólo la huella del dedo.
Vi a las mujeres descalzas
Cargando leña del cerro,
Y vi niños, muchos niños
Hurgar en los basureros.
Recogí desesperado
A esa gente de mi pueblo,
A esas gentes sin fortuna,
Sin rendición, ni consuelo.
Los metí en mi corazón,
En mi entraña, en mi cerebro,
Les di patria en mi conciencia,
Y me confundí con ellos.
Allí frente a aquellos niños
Frente a esos niños enfermos,
Pensé que eran angelitos
Despreciados por el cielo.
Miré que no tenían alas
Los miré casi sin cuerpo,
Angeles sin un hogar,
Sin virgen, sin padre nuestro.
Y pensé... si me aferrara
A ser licenciado o médico,
Contador, conferencista,
Sacerdote o ingeniero,
¿Cómo podría despertar
la conciencia de mi pueblo?
¿Qué les favorecería
que yo lograra alto empleo,
Sí ni justicia, ni amor,
ni palabras de consuelo
podría darles y ofrecerles
para calmar su tormento?...
entonces volví a mi hogar,
todo lo tenía resuelto,
llamé a mi padre y le dije:
“Yo a usted mucho lo respeto...
comprendo sus sacrificios,
Sé de sus ansias y sueños.
Pero hoy... quiero que me escuche,
Por favor... sólo un momento.
Si quiere que sea feliz
Y desea que sirva al pueblo.
Si quiere que colabore
Para mejorar a México.
Si usted quiere que mi vida
La dedique a lo que quiero
Luchando por la igualdad,
Por la ciencia y el progreso...
Deje padre, que yo tenga
La profesión con que sueño.
Deje que yo sea feliz
Con mis niños sin colegio.
Deje que con mi vocación
Se torne clase y recreo,
Que sea lección de cariño,
Que sea canto, que sea verso,
Que pueda yo ser lucero
Con la luz del alfabeto.
Que pueda ser manantial
Que sacie la sed del pueblo.
Déjeme sufrir... luchar,
Déjeme vivir con ellos
Para lograr educarlos,
Para construir un colegio.
Déjeme padre... que luche...
Deme permiso le ruego
Para sembrar esperanzas,
Para apuntalar anhelos.
Deje que forme una escuela,
Escuela a los cuatro vientos,
Escuela de libertades
Donde haya luz y contento.
Deme permiso papá...
Que yo sea un maistrito de pueblo
Que marque programas justos,
Que trace caminos nuevos.
Deje que siembre la miel
Deje que propicie el vuelo
De esa águila que parece
No tener alas ni aliento
Deje que escuche mi voz
El militar, el gobierno,
El sacerdote, el artista,
El paria y el jornalero,
Si ya mi hermano es doctor
Y el mayor ya es ingeniero,
¿Porqué no permite usted
que yo... me torne maestro...
Sí ellos en su ingratitud
ya han formado un mundo nuevo
de explotación, de egoísmo,
de lujos y de dinero.
Si de usted se han olvidado,
Si ya no vienen al pueblo,
Y en su situación burguesa
Gratitud y amor han muerto.
Si ellos saben que aquí, en casa,
Hay pobreza y hay apremio,
Porque ni por caridad
Lo atienden cuando está enfermo?...
Mi padre quedó pensando
Silencio guardó un momento...
Luego me abrazó y me dijo
Si... muchacho... te comprendo:
Vete a luchar hijo mío
Yo esperaré tu regreso,
Sabiendo que traerás cosas
Logradas con fe y empeño.
Cuando vuelvas hijo mío
Vamos a estar muy contentos
Y se llenará la casa
Con tu amor y tus pequeños.
Si aquí no me encuentras,
Sé que tendrás el consuelo
De volver a esta tu casa
De regresar a tu pueblo.
Yo sé que vendrás por verme,
Tú vendrás por este viejo
Y querrás con toda tu alma
Enseñarme el alfabeto.
Más si aquí no me encuentras
Ve a buscarme al cementerio
Y ahí sólitos los dos
Envueltos en el silencio
Me dirás de tus afanes,
De tus luchas, tus proyectos,
De tus sencillas tareas
De tu honor y de tus éxitos.
No me traigas flores, hijo,
Yo sé que no las merezco,
ni cruz, ni ceras, ni nada,
sólo quiero tu recuerdo.
ANDA HIJO MIO... vete ya .
México espera tu esfuerzo,
Te espera el hombre ignorante
Y los niños macilentos,
Yo aquí me quedo esperando
Con orgullo verdadero,
Porque sé que cumplirás
Ser prestigiado maestro.
Anda hijo mío... vete ya.
Que si de momento muero
Con orgullo gritaré:
MI HIJO... ES MAISTRITO DE PUEBLO.
Biografía de Abraham Rivera Sandoval.
Nace el 11 de mayo de 1908 en Cuautla, Morelos.
Egresó y se graduó del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Cuernavaca, Morelos y en la Escuela Normal Superior de México en las especialidades de Biología, Historia, Lengua y Literatura Española.
Se desempeñó como monitor honorario, maestro y director de educación primaria en el sistema federal y estatal, así como inspector de educación primaria en varias zonas escolares.
Fue catedrático en la escuela secundaria nocturna "Gabino Barreda", de Cuautla, Morelos, durante 27 años. También fue catedrático en la Escuela Preparatoria de Cuautla durante 25 años; maestro honorario de alfabetización durante 6 años. Promotor de educación física en la región oriente, integrante de basketball profesional y maestro de deportes en el ejército nacional. Catedrático de la Escuela de Enfermería, así como de la Escuela Normal Superior de Cuautla, Morelos.
En su ciudad organizó diversas ocasiones bailables masivos y fue distinguido orador en celebraciones oficiales; ocupó el 1er lugar en los concursos por asignaturas a nivel estado, en varias ocasiones. Fue campeón de basketball en el estado, fundó el grupo de exploradores infantiles "Tequihuas". Representó el folklore morelense con sus alumnos, en el Auditorio Nacional, en la casa del Maestro y en el jardín "Borda".
Fundó la escuela preparatoria de Cuautla, Morelos. Fundó la escuela secundaria de Ciudad Ayala, Mor., así como la escuela secundaria nocturna "Gabino Barreda" de Cuautla Morelos.
Fue galardonado por la Ford por las exposiciones de trabajos manuales que presentó.
Recibió las medallas: "Prof. Rafael Ramírez", "Ignacio Manuel Altamirano", "De la Legión de Honor" y "Emiliano Zapata". Fue distinguido como el mejor maestro en el estado; fue honrado como presidente de la Academia de Arte en Morelos. Es autor de revistas de estados de Puebla y Veracruz, cuentos y poesías.
Fuente de la biografía:
http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/biografias/bio_r/rivera_san.htm
martes, 9 de mayo de 2017
Si tienes una madre todavía... Heinrich Neumann.
SI TIENES UNA MADRE TODAVÍA.
Por Heinrich Neumann.
Por Heinrich Neumann.
Si tienes una madre todavía,
da gracias al Señor que te ama tanto,
que no todo mortal contar podría,
dicha tan grande ni placer tan santo.
Si tienes una
madre... sé tan bueno
que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa,
pues la que un día te llevo en su seno
siguió sufriendo y se creyó dichosa.
que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa,
pues la que un día te llevo en su seno
siguió sufriendo y se creyó dichosa.
Veló de noche y
trabajó de día
leves las horas en su afán pasaban,
un cantar de sus labios te dormía,
y al despertar sus labios te besaban.
leves las horas en su afán pasaban,
un cantar de sus labios te dormía,
y al despertar sus labios te besaban.
Enfermo y triste,
te salvó su anhelo
que sólo el llanto por su bien querido
milagros supo arrebatar al cielo,
cuando ya el mundo te creyó perdido.
que sólo el llanto por su bien querido
milagros supo arrebatar al cielo,
cuando ya el mundo te creyó perdido.
Ella puso en tu
boca la dulzura
de la oración primera balbucida
y plegando tus manos en ternura,
te enseñaba la ciencia de la vida.
de la oración primera balbucida
y plegando tus manos en ternura,
te enseñaba la ciencia de la vida.
Si acaso sigues
por la senda aquella
que va segura a tu feliz destino,
herencia santa de la madre es ella,
tu madre sola te enseñó el camino.
que va segura a tu feliz destino,
herencia santa de la madre es ella,
tu madre sola te enseñó el camino.
Mas si al Cielo
se fue... y en tus amores
ya no la harás feliz sobre la Tierra,
deposita el recuerdo de tus flores
sobre la fría loza que la encierra.
ya no la harás feliz sobre la Tierra,
deposita el recuerdo de tus flores
sobre la fría loza que la encierra.
Es tan santa la tumba de una madre,
que no hay al corazón lugar más santo,
cuando espina cruel tu alma taladre,
¡ve a derramar, allí, tu triste llanto!
que no hay al corazón lugar más santo,
cuando espina cruel tu alma taladre,
¡ve a derramar, allí, tu triste llanto!
lunes, 1 de mayo de 2017
sábado, 15 de abril de 2017
Dieciséis de septiembre: poema de Andrés Quintana Roo.
Poema de
Andrés Quintana Roo.
[Nota preliminar: edición digital a partir de Antología de poetas hispanoamericanos, I, ed. de Marcelino Menéndez Pelayo, [s.n.], 1927 (tipografía de la Revista Archivos), pp. 75-79, y cotejada con la edición de Poesía de la Independencia, ed. de Emilio Carilla, Caracas, Ayacucho, 1979, pp. 180-184, cuya consulta recomendamos.].
Fuente del poema: http://www.letrasmexicanas.mx
Dieciséis de septiembre. Poema.
Por Andrés Quintana Roo.
Ite, ait; egregias animas, quae sanguine nobis hanc
patriam, perperere suo, decorate supremis muneribus..
VIRGILIO [Eneida, Libro XI]
Renueva, oh musa, el victorioso aliento,
con que fiel de la patria al amor santo,
el fin glorioso de su acerbo llanto
audaz predije en inspirado acento:
cuando más orgulloso
y con mentidos triunfos más ufano,
el ibero sañoso
tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano,
que al Anáhuac vencido
contó por siempre a su coyunda uncido.
«Al miserable esclavo (cruel decía)
que independencia ciega apellidando,
de rebelión el pabellón nefando
alzó una vez en algazara impía,
de nuevo en las cadenas,
con más rigor a su cerviz atadas,
aumentemos las penas,
que a su última progenie prolongadas,
en digno cautiverio
por siglos aseguren nuestro imperio.
¿Qué sirvió en los Dolores vil cortijo,
que el aleve pastor el grito diera
de libertad, que dócil repitiera
la insana chusma con afán prolijo?
Su valor inexperto,
de sacrílega audacia estimulado,
a nuestra vista yerto
en el campo quedó y escarmentado,
su criminal caudillo
rindió ya el cuello al vengador cuchillo.
Cual al romper las pléyadas lluviosas
el seno de las nubes encendidas,
del mar las olas antes adormidas
súbito el austro altera tempestosas;
de la caterva osada
así los restos nuestra voz espanta,
que resuena indignada
y recuerda, si altiva se levanta,
el respeto profundo
que inspiró de Vespuccio al rico mundo.
¡Ay del que hoy más los sediciosos labios,
de libertad al nombre lisonjero
abriese, pretextando novelero
mentidos males, fútiles agravios!
Del cadalso oprobioso
veloz descenderá a la tumba fría,
y ejemplar provechoso
al rebelde será, que en su porfía
desconociere el yugo
que al invicto español echarle plugo».
Así los hijos de Vandalia ruda
fieros clamaron cuando el héroe augusto
cedió de la fortuna al golpe injusto;
y el brazo fuerte que la empresa escuda
faltando a sus campeones,
del terror y la muerte precedidos,
feroces escuadrones
talan impunes campos florecidos,
y al desierto sombrío
consagran de la paz el nombre pío.
No será empero que el benigno cielo,
cómplice fácil de opresión sangrienta,
niegue a la patria en tan cruel tormenta
una tierna mirada de consuelo.
Ante el trono clemente
sin cesar sube el encendido ruego,
el quejido doliente
de aquel prelado, que inflamado en fuego
de caridad divina
la América indefensa patrocina.
«Padre amoroso, dice, que a tu hechura,
como el don más sublime concediste
la noble libertad con que quisiste
de tu gloria ensalzarla hasta la altura
¿no ves a un orbe entero
gemir, privado de excelencia tanta,
bajo el dominio fiero
del excecrable pueblo que decanta,
asesinando al hombre,
dar honor a tu excelso y dulce nombre?
¡Cuánto ¡ay!, en su maldad ya se gozara
cuando por permisión inescrutable
de tan justo decreto y adorable
de sangre en la conquista se bañara,
sacrílego arbolando
la enseña de tu cruz en burla impía,
cuando más profanando
su religión con negra hipocresía,
para gloria del cielo
cubrió de excesos el indiano suelo!
De entonces su poder ¡cómo ha pesado
sobre el inerme pueblo! ¡Qué de horrores,
creciendo siempre en crímenes mayores,
el primero a tu vista han aumentado!
La astucia seductora
en auxilio han unido a su violencia:
moral corrompedora
predican con su bárbara insolencia,
y por divinas leyes
proclaman los caprichos de sus reyes.
Allí se ve con asombroso espanto
cual traición castigando el patriotismo,
en delito erigido el heroísmo
que al hombre eleva y engrandece tanto.
¿Qué más? En duda horrenda
se consulta el oráculo sagrado
por saber si la prenda
de la razón al indio se ha otorgado,
y mientras Roma calla,
entre las bestias confundido se halla.
¿Y qué, cuando llegado se creía
de redención el suspirado instante,
permites, justo Dios, que ufana cante
nuevos triunfos la odiosa tiranía?
El adalid primero,
el generoso Hidalgo ha perecido:
el término postrero
ver no le fue de la obra concedido;
mas otros campeones
suscita que rediman las naciones».
Dijo, y Morelos siente enardecido
el noble pecho en belicoso aliento;
la victoria en su enseña toma asiento
y su ejemplo de mil se ve seguido.
La sangre difundida
de los héroes su número recrece,
como tal vez herida
de la segur, la encina reverdece,
y más vigor recibe
y con más pompa y más verdor revive.
Mas ¿quién de la alabanza el premio digno
con títulos supremos arrebata,
y el laurel más glorioso a su sien ata,
guerrero invicto, vencedor benigno?
El que en Iguala dijo:
«¡Libre la patria sea!» y fuelo luego
que el estrago prolijo
atajó, y de la guerra el voraz fuego,
y con dulce clemencia
en el trono asentó la Independencia.
¡Himnos sin fin a su indeleble gloria!
Honor eterno a los varones claros
que el camino supieron prepararos,
¡oh Iturbide inmortal! a la victoria.
Sus nombres antes fueron
cubiertos de luz pura, esplendorosa;
mas nuestros ojos vieron
brillar el tuyo como en noche hermosa,
entre estrellas sin cuento
a la luna en el alto firmamento.
¡Sombras ilustres, que con cruento riego
de libertad la planta fecundasteis,
y sus frutos dulcísimos legasteis
al suelo patrio, ardiente en sacro fuego!
Recibid hoy benignas,
de su fiel gratitud Prendas sinceras
en alabanzas dignas,
Más que el mármol y el bronce duraderas,
con que vuestra memoria
coloca en el alcázar de la gloria.
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